Que puedas ir,
momento a momento,
dejando tus cargas
para estar más liviano.
Que le permitas a tu piel,
esa piel
que te acompañó todos estos años,
soltarse y arrollarse junto a todo lo que contiene,
y quedarse allí,
a un costado.
Que cada mirada,
cada caricia, cada abrazo
sea un apoyo para continuar
hacia adelante
y no un lazo con el pasado.
Que recuerdes que siempre,
y siempre es siempre,
hay alguien que te acompaña;
hay alguien que te acompaña;
que ese alguien
puede tener diferentes
formas y maneras,
y que también
uno mismo,
es una muy buena compañía.
Que sepas que a cada paso que das
sólo hay posibilidad de encontrar
amor, bondad, compasión,
y que no hay ninguna razón,
ninguna,
para que sea de otra manera.
Que recuerdes que así como
a cada final le sigue un nuevo comienzo,
después de cada muerte hay un nacimiento.
Y así, todos,
volvemos a la luz.

