viernes, 16 de noviembre de 2012

Legados - IV -



El  llevaba a su nieta  al jardín todas las mañanas. Su mano grande y curtida cubría esa mano pequeña y mullida.
Así caminaban los dos,  en silencio, sintiendo su sola presencia.
Ahora, la niña que habita en la mujer sabe, en su cuerpo,
lo que es la compañía.

 

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