Ya dirán otros
cuál
será mi legado.
Quizás lo que preparé
con tanto esmero y dedicación,
quede allí,
arrumbado.
Quizás, sólo cuenten
las tostadas de la mañana,
una canción cantada juntos en un camino de montaña,
la mano dada
justo a tiempo,
esa sonrisa cómplice,
los abrazos
o las chispitas
saliendo de las
miradas que se juntan.
Sí,
otros dirán…
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