Ella perdió a su marido, joven, después de años de enfermedad y siguió
…viva.
Le arrebataron a su hijo de la puerta de su casa. Ese tajo tan profundo en el corazón; cómo seguir viva?
pensaba.
Vaya a saber uno de qué materia estaba hecha esta mujer.
Quizás hacía honor a su nombre de flores, muchas flores.
La niña la miraba. Esa abuela tenía la dulzura en los ojos.
La veía sonreir, arreglar su jardín, sentía su abrazo y su cariño.
Ahora, la niña que habita en la mujer sabe,
más allá de las pérdidas y los dolores
la vida
siempre ofrece nuevas oportunidades de compartir y trae nuevas personas y posibilidades de ser feliz.

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